lunes, 9 de septiembre de 2013

¿QUIÉN NOS LIBRARÁ DE LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN?

Recomiendo la lectura de un artículo esclarecedor del padre Jorge Enrique Mújica, titulado ¿Han rehabilitado la teología de la liberación? El autor da respuesta al desmedido y confuso despliegue mediático –L’Osservatore Romano incluido- ante el lanzamiento, en Italia, de un libro sobre la teología de la liberación cuyos autores son dos viejos amigos: el dominico Gustavo Gutiérrez y Mons. Gerhard Ludwig Müller, actual prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. (http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=30987). 
Por mi parte, confieso que me extraña la generosidad del diario Vaticano –tres artículos que llenan dos páginas completas de la edición del 4. IX. 2013- para publicitar un modesto libro sobre la teología de la liberación aparecido hace algunos años. Comprendo que es bueno que se conozca la evolución del padre Gutiérrez, desde sus postulados iniciales netamente marxistas hasta sus posiciones actuales netamente más concordes con la fe, aunque no veo mayor mérito en este itinerario, pues continuar haciendo teología con un cadáver no tiene sentido. Del artículo de Mons. Müller destacaría las palabras iniciales: …a noi che siamo qui in Europa, a nosotros que estamos aquí en Europa… En efecto, a muchos que viven en Europa la teología del padre Gutiérrez puede aún impactarles; a nosotros, en cambio, que vivimos en Latinoamérica, testigos cercanos de la odiosidad y resentimiento sociales que por décadas han sembrado los seguidores de esta teología, se nos perdonará no comulgar para nada con ella, por muy licuada que esté. Y es probable que, en buena parte, a ella se deba también el masivo y doloroso éxodo de nuestras gentes, antaño católicas, a las iglesias evangélicas y otras sectas, donde quizá sienten más respetada su dignidad de pobres; nada de extrañar, pues es común en el ideario liberacionista “católico” que la condición del pobre aparezca rebajada a la simple categoría marxista de proletario, siempre fácil de instrumentalizar y manipular con fines políticos o ideológicos. Algo de todo esto debió intuir el agudo pensador latinoamericano, cuando escribió el siguiente aforismo: "-Ocuparse intensamente de la condición del prójimo le permite al cristiano disimularse sus dudas sobre la divinidad de Cristo y la existencia de Dios. La caridad puede ser la forma más sutil de la apostasía". (Nicolás Gómez Dávila). Y también para Francisco, el primer papa latinoaméricano, hombre de Dios y apasionado de los pobres, la teología de la liberación ya quedó sepultada junto con el derrumbe totalitario de los "socialismos reales" que la animaban. (cfr.http://chiesa.espresso.repubblica.it/articolo/1350589?sp=y) 

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