jueves, 22 de junio de 2017

EN EL CORAZÓN DE JESÚS

La necesidad de buscar refugio en el Corazón de Cristo ha sido una constante en la vida de los santos. Solo si nuestras vidas están ancladas en ese Corazón Sacratísimo podremos llegar a ser objeto de las complacencias del Padre. Es el mensaje que Juan Pablo II nos ofrece en esta hermosa reflexión sobre una de las letanías del Sagrado Corazón.

«Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias.

Rezando así, particularmente ahora, en el mes de junio, meditamos en aquella complacencia eterna que el Padre tiene en el Hijo: Dios en Dios, Luz en Luz.
Esa complacencia significa también Amor: este Amor al que todo lo que existe le debe su vida: sin Él, sin Amor, y sin el Verbo-Hijo, no se hizo nada de cuanto se ha hecho. (Jn 1, 3).
Esta complacencia del Padre encontró su manifestación en la obra de la creación, en particular en la del hombre, cuando Dios “vio lo que había hecho y he aquí que era bueno... era muy bueno” (Cf Gen 1, 31).
¿No es, pues, el Corazón de Jesús ese «punto» en el que también el hombre puede volver a encontrar plena confianza en todo lo creado? Ve los valores, ve el orden y la belleza del mundo. Ve el sentido de la vida.

Corazón de Jesús, en quien el Padre halló sus complacencias.

Nos dirigimos a la orilla del Jordán.
Nos dirigimos al monte Tabor.
En ambos acontecimientos descritos por los evangelistas se oye la voz del Dios invisible, y es la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo mi complacencia. Escuchadle” (Mt 17, 5).
La eterna complacencia del Padre acompaña al Hijo, cuando Él se hizo hombre, cuando acogió la misión mesiánica a desarrollar en el mundo, cuando decía que su comida era cumplir la voluntad del Padre.
Al final Cristo cumplió esta voluntad haciéndose obediente hasta la muerte de cruz, y entonces esa eterna complacencia del Padre en el Hijo, que pertenece al íntimo misterio del Dios-Trino, se hizo parte de la historia del hombre. En efecto, el Hijo mismo se hizo hombre y en cuanto tal tuvo un corazón de hombre, con el que amó y respondió al amor. Antes que nada al amor del Padre.
Y por eso en este corazón, en el Corazón de Jesús, se concentró la complacencia del Padre.
Es la complacencia salvífica. En efecto, el Padre abraza con ella ―en el corazón de su Hijo― a todos aquellos por los que este Hijo se hizo hombre. Todos aquellos por los que tiene el corazón. Todos aquellos por los que murió y resucitó.
En el Corazón de Jesús el hombre y el mundo vuelven a encontrar la complacencia del Padre. Este es el corazón de nuestro Redentor. Es el corazón del Redentor del mundo». (S. Juan Pablo II, Ángelus, domingo 22 de junio de 1986)

miércoles, 21 de junio de 2017

UN BALUARTE DEL CREADOR

Cordillera de los Andes frente a Santiago de Chile  (Junio 2017)

«Majestuosa es la blanca montaña,
Que te dio por baluarte el Señor»
(Himno nacional de Chile)

martes, 20 de junio de 2017

SACRA LITURGIA 2017. INTERVENCIÓN DEL CARDENAL BURKE

 El cardenal Burke oficiando con el rito antiguo en la capilla de Nuestra Señora 
de los Dolores (Brasilia) el pasado sábado 17 de junio.

Presento la traducción española del artículo de Lorenzo Bertocchi sobre la intervención del Cardenal Burke en el reciente Congreso Sacra Liturgia 2017, realizado en Milán.


Misa en la forma extraordinaria, una señal de continuidad
Lorenzo Bertocchi
06.09.2017

«La intervención del cardenal Raymond Leo Burke en el congreso Sacra Liturgia ha versado sobre el motu proprio Summorum Pontificum de Benedicto XVI tras diez años de su publicación, en julio de 2007. El documento, al que también está dedicado el dossier de la revista Il Timone del mes de junio, ha vuelto a expresar la plena ciudadanía de la Liturgia romana tradicional anterior a la reforma de 1970.

Ayer por la mañana el cardenal estadounidense ha abierto los trabajos de la tercera jornada del congreso que concluye hoy en el Duomo de Milán con las Vísperas solemnes en el rito ambrosiano. Refiriéndose al discurso del papa Ratzinger sobre el contraste entre las dos interpretaciones de las reformas suscitadas por el Vaticano II, Burke ha dicho que «la hermenéutica de la discontinuidad y de la ruptura niega la unidad orgánica de la Sagrada Liturgia, tal como se ha transmitido a lo largo de los siglos desde los tiempos Apostólicos. Esta forma de interpretar tiene su origen en un falso sentido de la Tradición, según el cual todo lo que ha sucedido después de la experiencia de la Iglesia primitiva es visto con recelo y como una corrupción de la pureza de la experiencia de la Iglesia en los primeros años de su vida. (...) La visión de la Iglesia primitiva por parte de la hermenéutica de la discontinuidad es ingenua y no toma en cuenta las dificultades que la Iglesia ha experimentado desde sus primeros días a causa de la infidelidad de algunos de sus miembros a la doctrina y la moral de Cristo transmitidos por el ministerio Apostólico».

Según Burke esta hermenéutica de la discontinuidad, que se caracteriza por un cierto «arqueologismo», no por casualidad «se concentró con particular vehemencia en el desmantelamiento de la Sagrada Liturgia, porque es en la vida litúrgica de la Iglesia donde se manifiesta de modo más claro y perfecto la inhabitación del Espíritu Santo, la presencia de Cristo en medio de nosotros, en todos los tiempos y lugares en los que se encuentran sus miembros. La Sagrada liturgia testimonia del modo más perfecto posible el orden que el Espíritu Santo, inhabitando la Iglesia y las almas de sus miembros, siempre refleja y promueve».

Benedicto XVI, durante el encuentro del 27 de junio de 2007 en el que se presentó a algunos obispos y cardenales la disciplina litúrgica del Motu Proprio, constataba que la forma extraordinaria del rito, esto es, la anterior a la reforma de 1970, no solo respondía al deseo de algunas personas mayores, sino también al de muchos jóvenes.

«En mi experiencia en varias partes de Europa y Estados Unidos, ha dicho el cardenal Burke, las asambleas, bien numerosas, que asisten a la celebración de la Misa según la Forma Extraordinaria del Rito Romano, están compuestas de muchas familias jóvenes e incluso muchos adolescentes y jóvenes adultos no casados. Hablando con ellos, se hace evidente que su atracción por el “Usus Antiquior” se basa en la articulada sacralidad de la Forma Extraordinaria. Muchos de estos jóvenes han experimentado el vacío y la condición incluso nociva de la cultura contemporánea en que viven, dicho con palabras del Papa San Juan Pablo II, “como si Dios no existiera”. Esta nueva generación, profundamente decepcionada por la cultura secular y atea, ahora busca la manifestación evidente de la presencia de Dios. No desean una forma de la Sagrada Liturgia que esté contaminada por elementos de una cultura que ellos mismos han experimentado como nociva».

Interesante también la importancia que Burke ha dado al hecho de que la forma extraordinaria no significa algo «anormal» o «raro». Por el contrario, la celebración de la forma extraordinaria, que también se llama con justa razón «Usus Antiquior», es normativa en el sentido de que se trata de un uso normal de la Sagrada Liturgia en el Rito romano.

Para muchos, la «la misa en latín» sigue siendo una concesión a ciertos grupos;  el cardenal dice, por el contrario, que el Usus antiquior debe ser «visto cada vez más como una riqueza común de la vida litúrgica de la Iglesia». «Algunos, ha dicho, siguen pensando que el Usus Antiquior es un interés de algunos miembros de la iglesia pero no un interés general de todos en la Iglesia. Por ejemplo, no existe un esfuerzo por dar una catequesis integral sobre la Liturgia, que incluya el aprecio por la forma más antigua del rito romano. (...) Ciertamente, la formación de los seminaristas debe incluir la instrucción en la Forma Extraordinaria del rito romano junto a la teología que está implícita o la sustenta, y también la preparación para celebrar la Santa Misa según la Forma Extraordinaria.


sábado, 17 de junio de 2017

ECCE PANIS ANGELORUM

Ecce panis angelórum,
factus cibus viatórum.
vere panis filiórum,
non mitténdus cánibus.

Ostensorio de la custodia de la Catedral de Toledo

He aquí el pan de los ángeles,
hecho pan de los viajeros.
Es el verdadero pan de los hijos,
no se arroje a los perros

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Sit laus plena, sit sonóra,
sit iucúnda, sit decóra
mentis iubilatio

Procesión del Corpus (Valencia 2013)

Sea la alabanza plena,
sea sonora, sea alegre,
sea pura la alabanza del alma.

(Santo Tomás de Aquino, Secuencia Lauda Sion)

miércoles, 14 de junio de 2017

SACRA LITURGIA 2017. INTERVENCIÓN DEL CARDENAL SARAH (II)

Cardenal Robert Sarah. Foto: Fr. Lawrence, OP.

«DIABÓLICO QUIEN HA ATACADO A BXVI: DESTRUYE LA IGLESIA»
Por Lorenzo Bertocchi
(Continuación)


PERMANECER VUELTOS A CRISTO
El cardenal ha recordado a continuación unas palabras de san Ambrosio dirigidas a un bautizado: “Recuerda las preguntas que se te han propuesto, vuelve a pensar las respuestas: tú de vuelves hacia el oriente, porque quien renuncia a Satanás mira a Cristo cara a cara” (De Mysterii). «A través del uso de una postura física común, de profundo significado junto a sus hermanos, el neófito toma su lugar como cristiano en el culto de la Iglesia. He hablado en varias ocasiones sobre la importancia de recuperar esta orientación, de estar vueltos hacia oriente durante la celebración de la liturgia de hoy, y sigo sosteniendo lo que he dicho. Simplemente me gustaría señalar que en las palabras de San Ambrosio podemos apreciar el verdadero poder, la belleza, incluso el sentido de cuando miramos al oriente. Así permanecemos unidos en la Iglesia, que se vuelve hacia el Señor para adorarle, para contemplar a Cristo “cara a cara”.

En definitiva, «un cristiano es una persona que sabe ocupar su lugar preciso en la asamblea litúrgica de la Iglesia, que toma de este manantial la gracia y la enseñanza necesaria para la vida cristiana. Estas personas comienzan a penetrar, y por tanto a vivir siempre más, los profundos misterios transmitidos por la Sagrada Liturgia. Por eso, participar en la Sagrada Liturgia, es algo esencial para el cristiano».

LA COMUNIÓN EN LA BOCA Y DE RODILLAS
«Hoy querría expresamente llamar a pensar y promover la belleza, la conveniencia y el valor pastoral de una práctica desarrollada durante la larga vida y tradición de la Iglesia, esto es, el acto de recibir la Santa Comunión en la lengua y de rodillas. Si San Pablo nos enseña que “al nombre de Jesús doble la rodilla todo cuanto hay en los cielos, en la tierra y en las regiones subterráneas” (Fil 2, 10), cuanto más debemos doblar nuestras rodillas cuando recibimos al Señor en el sublime e íntimo acto de la Sagrada Comunión».

Para reflexionar sobre este tema tan delicado, el cardenal ha propuesto a los presentes el ejemplo de dos Santos: Juan Pablo II y la Madre Teresa de Calcuta. «La vida entera de Karol Wojtyla estuvo marcada por un profundo respeto por la Santa Eucaristía. (...) Hoy les pido simplemente que piensen en los últimos años de su ministerio: un hombre marcado en el cuerpo por la enfermedad; pero Juan Pablo II nunca se ha sentado delante de la Eucaristía. Siempre se ha obligado a arrodillarse. Necesitaba la ayuda de otros para doblar las rodillas y luego levantarse. Hasta sus últimos días ha querido darnos un gran testimonio de veneración al Santísimo Sacramento».

La madre Teresa «seguramente tocaba todos los días el “cuerpo” de Cristo presente en los cuerpos acabados de los más pobres. Sin embargo, con asombro y veneración respetuosa, decidió no tocar el cuerpo de Cristo transubstanciado. En cambio, lo adoraba. Lo contemplaba silenciosamente. Se arrodillaba y postraba delante de Jesús en la Eucaristía. Y lo recibía como un niño pequeño humildemente alimentado por su Dios. Ver a cristianos recibir la Sagrada Comunión en sus manos le llenaba de tristeza y dolor. Ella misma dijo: «cuando voy por el mundo, lo que me hace estar más triste es ver a la gente que recibe la comunión en sus manos».

Sarah se ha declarado consciente del hecho de que «la legislación actual contiene el permiso para recibir la Eucaristía de pie y en la mano, pero recibirla de rodillas y en la lengua es la norma de los católicos de rito latino».

martes, 13 de junio de 2017

SACRA LITURGIA 2017. INTERVENCIÓN DEL CARDENAL SARAH (I)

Foto Sacra Liturgia

Presento en dos partes la traducción castellana de un artículo de Lorenzo Bertocchi publicado en Nuova Bussola Quotidiana. Se trata de un buen resumen de la conferencia inaugural que dictó el cardenal Robert Sarah en el marco del congreso Sacra Liturgia 2017, en Milán.

«DIABÓLICO QUIEN HA ATACADO A BXVI: DESTRUYE LA IGLESIA»
 Por Lorenzo Bertocchi 
7-06-2017

Con el discurso de apertura tenido ayer a las 17.30 h. por el cardenal Robert Sarah se dio inicio a los trabajos del congreso internacional Sacra Liturgia: cuatro días en que se verán ocupados relatores de todo el mundo. Este año el encuentro se desarrolla en Milán, y el discurso pronunciado ayer en el Aula Magna de la Universidad Católica por el actual prefecto de la Congregación para el Culto Divino era particularmente esperado.

En su discurso de bienvenida, monseñor Dominique Rey, obispo de Toulon, recordó el epílogo que el papa emérito Benedicto XVI escribió para la edición alemana del libro de Sarah, La fuerza del Silencio. Como sabemos, este breve texto de Joseph Ratzinger ha hecho perder el norte a cierto personaje interesado en el tema, que ha ido demasiado lejos en sus apreciaciones pesadas hacia la persona de Benedicto XVI y el prefecto.

«Rezo devotamente», ha dicho Sarah en el inicio de su discurso, «por los que tienen el tiempo y la paciencia de leer atentamente este libro: que Dios los ayude a olvidar la vulgaridad y bajeza usadas por algunas personas cuando se han referido al “Prefacio” y a su autor, el Papa Benedicto XVI. La arrogancia, la violencia del lenguaje, la falta de respeto y el desprecio inhumano por Benedicto XVI son diabólicos y cubren la Iglesia con un manto de tristeza y vergüenza. Estas personas destruyen la Iglesia y su naturaleza profunda. El cristiano no combate contra nadie. El cristiano no tiene enemigos que derrotar.

Luego, la intervención del cardenal se ha desarrollado tratando de focalizar el tema tantas veces expresado por Joseph Ratzinger sobre el hecho que la Iglesia se levanta y se cae con la liturgia. Para comprender esto ha llamado la atención sobre tres preguntas: ¿Quién es Jesús?; ¿Cómo conocer a Jesucristo?; ¿Qué significa ser cristiano?

NO SEPARAR EL CRISTO DE LA HISTORIA DEL CRISTO DE LA FE
En la liturgia «no estamos celebrando al “Jesús de la historia”, y tampoco “al Cristo de la fe”. Reconocemos humildemente a Cristo resucitado, como Dios y Señor nuestro. No viene desmitizado y alejado por todo aquello que se refiere a nuestra fe: a pesar del valor académico de esta separación, no puede ser considerada una empresa legítima en el culto de la Iglesia. Cuando celebramos la Sagrada Liturgia, participamos en la adoración del Cristo hecho hombre por nuestra salvación, plenamente humano y plenamente divino». Por tanto, ha subrayado Sarah, «la liturgia no puede convertirse en mera celebración fraterna, sino que tiene que convertirse en culto a Dios».

CRISTO SE ENCUENTRA EN LA IGLESIA
Como persona viva Cristo se encuentra en la Iglesia. «Nuestra relación con Cristo parte de la única verdadera Iglesia que Él ha fundado para este fin. Como dice el Papa Benedicto XVI: “Cristo lo descubrimos, lo conocemos como Persona viviente, en la Iglesia. Ella es 'su Cuerpo'”. Hoy, ha añadido, «esta realidad es negada porque se acoge a Jesús pero no a la Iglesia. El encuentro personal es una semilla que no puede madurar y producir fruto por sí sola: tiene necesidad de nutrirse de la vida de la Iglesia». Luego el cardenal ha hecho referencia al llamado que Juan Pablo II hizo en Sidney, en 1996, dirigiéndose a los bautizados: “Volved a casa”. Es cierto, en efecto, que muchos bautizados se ausentan de la liturgia; esto es considerado por Sarah como «un permanente y grave escándalo en la Iglesia que pone en peligro la vida eterna de ellos. Si decimos a la gente que vuelva, debemos estar seguros que la Sagrada Liturgia sea hecha como quiere la Iglesia».

En referencia a la así llamada “reforma de la reforma”, el cardenal ha dicho que «hace falta considerar esta cuestión con urgencia. En algunos ambientes existe una separación entre “viejo” y “nuevo” (rito); esta oposición no puede continuar. La liturgia no puede ser modificada según cada desarrollo eclesiológico. La Iglesia antes y después del Concilio no tiene dos identidades separadas».

sábado, 10 de junio de 2017

LA TRINIDAD Y LOS SANTOS

Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto


«El conocimiento de la Trinidad
es el fruto y el fin de toda nuestra vida»
(Santo Tomás de Aquino)

«Querría tener mil bocas, mil corazones más,
que me permitieran vivir en una continua alabanza
a Dios Padre, a Dios Hijo, a Dios Espíritu Santo»
(San Josemaría Escrivá)

«La Trinidad: he ahí nuestra morada,
nuestro «hogar», la casa paterna
de donde nunca debemos salir»
(Santa Isabel de la Trinidad)

«Tú, Trinidad eterna, eres como un mar profundo,
en el que cuanto más busco más encuentro,
y cuanto más encuentro más busco»
(Santa Catalina de Siena)

jueves, 8 de junio de 2017

DEPRESIÓN DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

Resumo un breve y simpático artículo del padre Robert P. Imbelli, sacerdote de la Arquidiócesis de Nueva York, aparecido en First Things, el pasado 6 de Junio.

Father Imbelli cuenta que luego de celebrar con tanta solemnidad la gloriosa fiesta de Pentecostés –«con música e incienso»–, al día siguiente su Breviario lo arroja de sopetón a «la novena semana del Tiempo Ordinario».
«Inmediatamente –comenta– me vino a la memoria la historia narrada por Peter Hebblethwaite en su biografía de Pablo VI. El lunes después de Pentecostés de 1970, el Papa, disponiéndose para celebrar la misa, quedó sorprendido al ver que se habían puesto ornamentos verdes. Perplejo, preguntó: ¿Dónde están los ornamentos rojos de la Octava de Pentecostés? Quedó consternado al saber que la Octava de Pentecostés había sido abolida pasando por alto su autoridad».
Father Imbelli sugiere que la restauración de esta Octava bien podría ser un modesto comienzo para la Reforma de la Reforma: nos permitiría disfrutar y digerir «lente ac suaviter», lenta y suavemente, la riqueza de esta festividad. En efecto, necesitamos más tiempo festivo para expresar nuestro gozo por la venida del Espíritu Santo.
Mientras esperamos ese día bendito, Father Imbelli nos sugiere un antídoto para evitar la depresión por un término tan abrupto del tiempo pascual: «las sublimes cantatas de Pentecostés de Johann Sebastian Bach. Hay cuatro para Pentecostés o Domingo de Pentecostés, tres para el lunes de Pentecostés y dos para el martes de Pentecostés.
John Eliot Gardiner ha grabado todas las cantatas de Bach para el año litúrgico en una serie de espléndidos álbumes con el sello de Soli Deo Gloria. No sólo son excelentes las actuaciones, sino que cada álbum contiene los propios comentarios de Gardiner sobre las cantatas. Estos comentarios no son solo musicalmente informativos, sino teológicamente profundos».

Agradezco a Don Roberto el buen humor de su artículo y la espléndida recomendación musical que nos hace. También existe la posibilidad de acudir durante esa semana a la forma extraordinaria del rito Romano: allí se encontrará intacta la octava de Pentecostés con toda su riqueza litúrgica. Por estos caminos podremos encontrar «justo lo que necesitamos para contrarrestar la monotonía del ‘Tiempo Ordinario’».

Texto original: firstthings

martes, 6 de junio de 2017

LA ANTIGUA LITURGIA FORTALECE A LA IGLESIA

Misa tradicional en la Catedral de Pamplona el pasado domingo de Pentecostés

Extracto de la homilía pronunciada por Don Nicola Bux, eminente liturgista y paladín de «la reforma de la reforma» impulsada por Benedicto XVI, el pasado 21 de mayo con ocasión de su viaje a París para presentar la edición francesa de su última obra: «No se juega con los sacramentos».

«Ustedes que tienen la gracia de vivir su fe al ritmo de la liturgia tradicional, saben bien cómo la liturgia se vuelve vana y superficial si ya no contempla la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo. Debido a que recuerda al hombre de hoy que la liturgia, al igual que nuestras vidas, no puede ser más que cristocéntrica y teocéntrica, la forma extraordinaria del rito romano debe ser siempre más conocida, difundida  y celebrada.
Debemos dar gracias a Benedicto XVI por el regalo del motu proprio Summorum Pontificum que permite a muchos fieles fortalecerse en la fe, florecer a tantas vocaciones sacerdotales y religiosas y a muchos jóvenes aproximarse al misterio eucarístico. Diez años después de Summorum Pontificum, podemos repetir las mismas palabras del entonces cardenal Ratzinger por el décimo aniversario del motu proprio Ecclesia Dei, en 1998: La presencia de la antigua liturgia en ningún caso perturba o amenaza la unidad, más bien es un don destinado a fortalecer el cuerpo de Cristo, del cual todos somos servidores.

Fuente: paixliturgique

sábado, 3 de junio de 2017

DULCE HUÉSPED DEL ALMA

Padre de los pobres, Dador de las gracias, Luz de los corazones, Consolador óptimo, dulce Huésped del alma, son algunos de los nombres con que se invoca al Espíritu Santo en la hermosa secuencia de la misa de Pentecostés, Veni Sancte Spiritus. La inhabitación del Espíritu Santo en el alma en gracia, del dulce Huésped divino que se asienta en lo más íntimo de nuestros corazones, es una realidad soberana y sublime de nuestra vida cristiana.
Santo Tomás de Aquino, comentando el artículo octavo del Símbolo Apostólico: Creo en el Espíritu Santo, ha sintetizado en cinco puntos la acción fecunda y fructuosa que el Paráclito realiza en las almas que lo hospedan.


«Muchos frutos produce en nosotros el Espíritu Santo.  
Primero: nos purifica de los pecados. La razón es, que el mismo que construye, es el que repara. Mas el alma es creada por el Espíritu Santo, porque Dios hace todas las cosas por medio de Él. En efecto, Dios amando su bondad causa todo: «Amas todas las cosas que hiciste y no has odiado nada de lo que hiciste» (Sab 11, 25). Dionisio, en el cap. 4 De divinis nominibus, dice: «El amor divino no soportó quedar estéril». Por consiguiente, es natural que los corazones de los hombres, destruidos por el pecado, sean reparados por el Espíritu Santo: «Envía tu Espíritu y serán creados y renovarás la faz de la tierra (Ps 103, 20). Luego no es extraño que el Espíritu Santo purifique, porque todos los pecados son perdonados a causa del amor: «Se le han perdonado muchos pecados, porque ha amado mucho (Lc 7, 47). Y en Prov 10, 12 se dice: «El amor cubre todas las faltas»; e igualmente en 1 Pe 4, 8: «La caridad cubre multitud de pecados».
Segundo: ilumina el entendimiento, porque todo lo que sabemos, del Espíritu Santo nos viene: «El Paráclito, el Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas y os recordará todo cuanto yo os haya dicho» (Jn 14, 26). E igualmente en 1 Jn 2, 27: «Su unción os enseñará todo».
Tercero: ayuda y, en cierto modo, obliga a guardar los mandamientos. Pues ninguno podría guardar los mandamientos de Dios si no amase a Dios: «Si alguno me ama, guardará mis palabras» (Jn 14, 23). Mas el Espíritu Santo hace amar a Dios y por consiguiente ayuda: «Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo en medio de vosotros; quitaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne y pondré mi espíritu en medio de vosotros; y haré que caminéis en mis preceptos y que guardéis mis normas» (Ez 36, 26).
Cuarto: confirma en la esperanza de la vida eterna, porque es prenda de aquella heredad. Dice el Apóstol en Ef 1, 13-14: «Habéis sido sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es prenda de nuestra heredad». Pues es como las arras de la vida eterna. Y la razón es la siguiente: la vida eterna se debe al hombre en cuanto que éste se constituye en hijo de Dios, lo cual tiene lugar por una asimilación a Cristo; pero uno se asemeja a Cristo en la medida en que tiene el Espíritu de Cristo, que es el Espíritu Santo. En Rom 8, 15-16 dice el Apóstol: «Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para caer de nuevo en el temor, sino que habéis recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace clamar: Abba, Padre. Este mismo Espíritu da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios». Y en Gal 4, 6 dice:«Como sois hijos, envió Dios a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Abba, Padre».
Quinto: aconseja en las dudas y nos da a conocer la voluntad de Dios: «El que tenga oídos, oiga qué dice el Espíritu a las iglesias (Ap 2, 7); e Is 1, 4: «Lo escucharé como a un maestro». (Santo Tomás de Aquino, Exposición del Símbolo de los Apóstoles, a. 8)

jueves, 1 de junio de 2017

BELLEZA ORTODOXA Y FEALDAD CATÓLICA

El pasado 25 de mayo, en el marco de un precioso templo recientemente construido, el Patriarca Kirill de Moscú y de toda Rusia realizó el Rito de consagración de la Iglesia de la Resurrección de Cristo y los Santos Mártires y Confesores de Rusia en el Monasterio de Sretensky. Como siempre, la belleza de las liturgias orientales sobrecoge. En este enlace pueden verse hermosas fotografías del evento: orthochristian.com



Por contraste, causa pena contemplar el tétrico escenario en el que pocos días antes se llevó a cabo la misa de canonización de los pastorcitos de Fátima, Jacinta y Francisco. Con razón no faltaron alusiones a la fealdad allí imperante: traditiocatholica.blogspot 



En efecto, un mazacote de Cristo resucitado flotando en el espacio, al lado de la cruz y en forma de saeta ascendente, hace las veces de retablo; un horrible y largo mesón negro sirve de altar: en su centro, el habitual pequeño crucifijo ofrece un pálido recuerdo de las ideas litúrgicas del Papa Benedicto; toscas sedes para los celebrantes, Vicario de Cristo incluido; ornamentos deslucidos; velones oscuros en los extremos. Para la posterior bendición con el Santísimo Sacramento, una horrible custodia, más similar a una araña agarrotada que a un hermoso sol que irradia sus rayos esplendorosos. En fin, todo un monumento a la fealdad estética.
Estimo, por tanto, que no solo es recomendable la celebración «ad orientem», sino también que los sacerdotes miren «ad orientem» para reencontrarse con la via pulchritudinis, el camino de la belleza, cualidad imprescindible de todo culto verdadero.


viernes, 26 de mayo de 2017

EL VIÁTICO DE SAN FELIPE NERI

«San Felipe, el venerado apóstol de Roma, que tuvo la dicha de morir el día mismo del Corpus Christi, yacía sobre su lecho, extenuado de fuerzas por los males que le afligían; octogenario, había llegado ya al término de su carrera. No habla el santo anciano; parece que duerme. Pero no duerme; es que está absorto en Dios; está en espera y aguarda… De repente un sonido de campanillas lo conmueve… ¡Es el Viático, es el Señor que viene… el Señor! A este sonido, sus fuerzas retornan, sus miembros parecen reanimarse; quiere arrojarse del lecho y arrodillarse a toda costa… Y cuando ve aparecer el Santísimo Sacramento, no es ya hombre de la tierra; en aquel momento, Felipe Neri es ángel del cielo; diré mejor, es un serafín herido, un serafín que arde, que grita: ¡He ahí el Amor mío, he ahí el Amor mío…dadme, dadme el Amor mío! Si nadie hubiese escrito la vida de San Felipe Neri, esta escena de cielo bastaría para revelarla; bastaría este momento solo para testificar la virtud de sus gloriosos ochenta años. El último grito de su vida sería su panegírico más hermoso; y solo el Viático demostraría que era un gran santo, y especialmente un grande enamorado del Santísimo Sacramento» (Antonio de Castellammare, El alma eucarística, Ed. Casals, p. 261).

jueves, 25 de mayo de 2017

UN DIAGNÓSTICO SIEMPRE ACTUAL Y CERTERO


En un par de textos que copio a continuación, separados por un lapso de casi 20 años –1997 el primero y 2015 el segundo–, Benedicto XVI mantiene intacto su diagnóstico sobre la crisis de la Iglesia y la raíz de índole litúrgica que la nutre. Además, recientemente nos ha señalado al hombre capaz de llevarnos adelante en medio de esta borrasca: «con el cardenal Sarah, maestro del silencio y de la oración interior, la liturgia está en buenas manos».

«Estoy convencido de que la crisis eclesial en la que nos encontramos hoy depende en gran parte del hundimiento de la liturgia, que a veces se concibe directamente “etsi Deus non daretur”: como si en ella ya no importase Dios y si nos habla y nos escucha. Pero si en la liturgia no aparece ya la comunión de la fe, la unidad universal de la Iglesia y de su historia, el misterio de Cristo viviente, ¿dónde hace acto de presencia la Iglesia en su sustancia espiritual? Entonces la comunidad se celebra sólo así misma, que es algo que no vale la pena. Y dado que la comunidad en sí misma no tiene subsistencia, sino que, en cuanto unidad, tiene origen por la fe del Señor mismo, se hace inevitable en estas condiciones que se llegue a la disolución en partidos de todo tipo, a la contraposición partidaria en una Iglesia que se desgarra a sí misma. Por todo esto tenemos necesidad de un nuevo movimiento litúrgico que haga revivir la verdadera herencia del concilio Vaticano II» (Joseph Ratzinger, Mi vida, Ed. Encuentro, Madrid 2005, p. 150-151).

«En los años que siguieron al Concilio Vaticano II he vuelto a ser consciente de la prioridad de Dios y de la Liturgia Divina. La malinterpretación de la reforma litúrgica, que se ha extendido ampliamente en la Iglesia Católica, llevó a poner siempre cada vez más en primer plano el aspecto de la instrucción y de la propia actividad y creatividad. El hacer de los hombres hizo casi olvidar la presencia de Dios. En esta situación se hace cada vez más claro que la existencia de la Iglesia vive de la correcta celebración de la liturgia y que la Iglesia está en peligro cuando el primado de Dios ya no aparece en la liturgia y, por tanto, en la vida. La causa más profunda de la crisis que ha derruido a la Iglesia reside en el oscurecimiento de la prioridad de Dios en la liturgia. Todo esto me llevó a dedicarme al tema de la liturgia más ampliamente que en el pasado, porque sabía que la verdadera renovación de la liturgia es una condición fundamental para la renovación de la Iglesia. Sobre la base de esta convicción nacieron los estudios que se han recogido en este volumen 11 de las Opera omnia. Pero en el fondo, a pesar de todas las diferencias, la esencia de la liturgia en Oriente y Occidente es única y la misma. Y así, espero que este libro pueda ayudar también a los cristianos de Rusia a comprender de modo nuevo y mejor el gran regalo que se nos ha dado en la Santa Liturgia». (Benedicto XVI, Extracto del prefacio para la edición rusa del volumen XI de su Opera Omnia, Ciudad del Vaticano 2015). Los destacados son nuestros. 




lunes, 22 de mayo de 2017

LA MISA TRADICIONAL ES COMO UN LEÓN: DESENCADÉNENLA Y VERÁN LO QUE HACE


En entrevista a un importante diario católico de Polonia, Mons. Atanasio Schneider, obispo auxiliar de Karaganda (Kazajstán), desenmascara la incoherencia pastoral de quienes se oponen obstinadamente a la difusión de la misa tradicional.

«El rito tradicional de la Misa es una proclamación del Evangelio muy artística y poderosa, que realiza la obra de nuestra salvación. Cuando clérigos y obispos obstruyen o restringen la celebración de la Misa tradicional, no obedecen lo que el Espíritu Santo dice a la Iglesia, y actúan de manera muy anti-pastoral. Se comportan como propietarios del tesoro de la liturgia, que no les pertenece, porque son solo administradores. Al denegar la celebración de la Misa tradicional o cuando la obstruyen o discriminan, ellos se comportan como un administrador infiel y caprichoso que -contra las instrucciones del padre de familia- mantiene la despensa bajo llave, o como una malvada madrastra que da a los niños una escasa ración. Tal vez estos clérigos sientan miedo del gran poder de verdad que irradia la celebración de la Misa tradicional. Uno puede comparar la Misa tradicional con un león: dejadlo libre, y él sabrá defenderse».

Ver también: adelantelafe y unavocesevilla

sábado, 13 de mayo de 2017

«LA VICTORIA, SI LLEGA, LLEGARÁ POR MARÍA»

Foto Rorate Caeli

Recojo un significativo texto del papa San Juan Pablo II sobre su convencimiento de que la victoria de la Iglesia es inseparable del triunfo de María.

«¡No tengáis medio!», decía Cristo a los apóstoles (Lc 24, 36) y a las mujeres (Mt 28, 10) después de la resurrección. En los textos evangélicos no consta que la Señora haya sido destinataria de esta recomendación; fuerte en su fe, Ella «no tuvo miedo». El modo en que María participa en la victoria de Cristo yo lo he conocido sobre todo por la experiencia de mi nación. De la boca del cardenal Wyszn'ski sabía también que su predecesor, el cardenal August Hlond, al morir, pronunció estas significativas palabras: «La victoria, si llega, llegará por medio de María». Durante mi ministerio pastoral en Polonia, fui testigo del modo en que aquellas palabras se iban realizando.
Mientras entraba en los problemas de la Iglesia universal, al ser elegido Papa, llevaba en mí una convicción semejante: que también en esta dimensión universal, la victoria, si llega, será alcanzada por María. Cristo vencerá por medio de ella, porque Él quiere que las victorias de la Iglesia en el mundo contemporáneo y en el mundo futuro estén unidas a ella.

(Juan Pablo II, Cruzando el umbral de la Esperanza, Ed. Plaza & Janes, Barcelona 1994, p. 215)

viernes, 12 de mayo de 2017

FÁTIMA, ESPERANZA DE LA IGLESIA Y DEL MUNDO

«Eia ergo, advocata nostra, 
illos tuos misericordes oculos ad nos converte»

«Ea, pues, Señora, abogada nuestra, 
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos»

miércoles, 10 de mayo de 2017

MEJOR PROCLAMAR QUE DIALOGAR


En un mensaje del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso leo lo siguiente: «Jesucristo y Buda promovieron la no violencia y fueron constructores de paz». Si alguien cree, no digo que este sea el caso, que para un fructífero diálogo interreligioso es necesario camuflar la persona divina de Cristo, el Verbo hecho carne por la salvación del mundo –Buda incluido– con los ropajes de un humanismo pacifista, que no se asombre si tarde o temprano comprueba que ha perdido miserablemente el tiempo. En asuntos de esta índole, prefiero adherirme al sentir de Gómez Dávila: «Detesto al que predica la verdad que salva suplicando que la salven» (Escolios, Tomo II, p. 330). 

Texto completo del mensaje: press.vatican.va2017 

sábado, 6 de mayo de 2017

LA GRANDEZA DEL SILENCIO

El Cardenal Sarah reza en silencio 
ante los restos mortales de Mons. Javier Echevarría.
Foto Revista Mundo Cristiano 
Enero 2017 

«E
l silencio no es una ausencia; al contrario: se trata de la manifestación de una presencia, la presencia más intensa que existe. El descrédito que la sociedad moderna atribuye al silencio es el síntoma de una enfermedad grave e inquietante. En esta vida lo verdaderamente importante ocurre en silencio. La sangre corre por nuestras venas sin hacer ruido, y solo en el silencio somos capaces de escuchar los latidos del corazón» (Cardenal Robert Sarah, La fuerza del silencio, Ed. Palabra, Madrid 2017, p. 30. El destacado es nuestro).

miércoles, 3 de mayo de 2017

ELENA Y SU PASIÓN POR LA CRUZ

D
espués de la victoria reportada por Constantino merced a la Cruz que vio en el cielo con la leyenda por este signo vencerás, su madre santa Elena marchó a Jerusalén para buscar allí la verdadera Cruz del Señor. A principios del siglo II el emperador Adriano había cubierto el Calvario y el Santo Sepulcro bajo una capa de escombros y en aquel mismo lugar había mandado erigir una estatua de Júpiter y un templo de Venus. Pero Elena hizo derribar ambos monumentos, y cavando en el suelo, se descubrieron los santos Clavos y el glorioso trofeo de donde brota «nuestra salvación, vida y resurrección» (Introito de la misa, Gal 6, 14). La vera Cruz se reconoció al contacto con una difunta, que al instante resucitó.
Elena dividió en tres trozos del precioso leño, que «fue digno de cargar con el Rey del cielo» (Aleluya de la misa), figurado ya en la cruz en la cual Moisés levantara la serpiente de bronce (Evangelio de la misa). Uno de aquellos trozos se llevó a Roma, a la iglesia que por este motivo se llamó de la Santa Cruz de Jerusalén; el otro a Constantinopla y el tercero se quedó en Jerusalén. Habiendo sido esta última reliquia robada por los persas, y recobrada luego por Heraclio, este emperador la devolvió solemnemente a Jerusalén el 3 de mayo de 628. Entraba en la ciudad el emperador bizantino cargado de oro y pedrería, cuando de pronto sintióse detenido por una fuerza irresistible. Dejó entonces Heraclio sus ricos vestidos y así pudo seguir con la Cruz (Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de Sept.)

(Tomado de una reseña del misal diario de Dom Gaspar Lefebvre [1947] para la fiesta de la invención de la Santa Cruz, 3 de mayo. Tras la reforma de la liturgia romana por Juan XXIII en 1960, con el motu proprio Rubricarum instructum, esta fiesta perdió importancia en el calendario romano y luego se suprimió.)